Fauna y Flora

miércoles, 27 de abril de 2011

Vertebrados marinos de La Palma

VERTEBRADOS
Uno de los peces más peculiares, pero también más difíciles de ver, es el caballito de mar. Hasta tal punto de que son pocos los que han logrado ver uno en libertad y menos aún los que están dispuestos a creerse que efectivamente sea un pez. El Hippocampus ramulosus, representante del género en La Palma , vive oculto entre las praderas de fanerógamas y algas marinas, bien camuflado gracias a la tonalidad de su piel y a sus apenas diez centímetros de largo. Es una especie que practica una paternidad responsable, ya que es el macho el que recibe los huevos de la hembra y se encarga de incubarlos hasta la eclosión.
Algo más clásica y desde luego mucho más llamativa es la silueta del pejeverde. Con sus colores chillones (verdes, rojos, azules y amarillos), el Thalassoma pavo pasa por ser una de las especies más abundantes de los fondos palmeros. Habita todo tipo de ambientes y no suele sobrepasar los 20 centímetros de largo. Si alguien puede discutirle su popularidad es acaso la vieja o Sparisoma cretense , otra de las especies emblemáticas de Canarias y muy apreciada por su valor culinario. Posee una mandíbula poderosa, similar al pico de un loro, que usa para ramonear las algas de los fondos rocosos en los que vive. Fundamentalmente herbívora es también la salema o Sarpa salpa , que suele moverse cerca de la orilla en bancos de hasta 50 individuos. El seifio o mojarra (Diplodus vulgaris) resulta otro gregario inconfundible, al que delata su perfil plateado con dos manchas oscuras transversales.
De un comportamiento totalmente opuesto es la cabrilla (Serranus atricauda), totalmente carnívora y que gusta de la soledad. Mide casi el doble que nuestro siguiente protagonista, de aspecto bastante menos agresivo. El macho del romero (Centrolabrus trutta) es conocido por su capacidad para construir grandes nidos con piedras y fragmentos de algas, donde acude la hembra para fijar sus huevos.

Fauna marina de La Palma

Invertebrados de La Palma

INVERTEBRADOS
Se calcula que el 90% de la biodiversidad canaria se sustenta en especies invertebradas (y algo más de la mitad son endémicas del Archipiélago). La abundancia de microclimas y el propio carácter insular han favorecido esta asombrosa diferenciación de especies, que se han especializado en ocupar nichos ecológicos muy concretos. Dicho de otra forma, hay muchas especies distintas, pero cada una de ellas tiende a vivir en un área extremadamente reducida y por lo tanto su supervivencia no está en absoluto garantizada. Y sin embargo siguen siendo los grandes desconocidos.
Uno de los ejemplos más significativos en La Palma es el saltamontes Acrostira euphorbiae, que sólo vive en los tabaibales del Paisaje Protegido de El Remo. Descrito a principios de los años 90 y considerado en peligro de extinción, demuestra a la perfección la comentada paradoja. Otros ejemplos extremos los encontramos en la fauna cavernícola de la isla, tan sumamente especializada que el total de la población vive en apenas unos cientos de metros (pensemos en el escarabajo Medon feloi o en la Aptilotus martini , una mosca de alas atrofiadas presente en el Tubo volcánico de Todoque).
Por supuesto también hay otras especies mejor distribuidas. Entre los escarabajos, merece especial atención el Bruprestis bertheloti , especializado en aprovechar la madera cortada de nuestros pinares; entre las abejas, la Eucera gracilipes (endémica de La Palma) y entre los carnívoros, la voraz mantis Pseudoyersinia canariensis y la libélula Promachus palmensis.
Señalamos por último la exquisita belleza de las mariposas endémicas de la isla. La Gonopteryx palmae , de llamativo color amarillo-anaranjado, vive en los bosques de laurisilva, donde sus orugas se alimentan de sanguinos y espineros. La Pieris cheiranthi benchoavensis , de tonos blanquecinos y manchas oscuras según los sexos, alterna entre este tipo de bosque y los cultivos de medianías. La Vanessa vulcania , endemismo macaronésico con predilección por las ortigas, llama la atención por sus estridentes alas rojas, salpicadas de manchas negras y blancas. Y entre los visitantes destacamos finalmente la conocida mariposa monarca (Danaus plexxipus), de alas anaranjadas con venas negras. Fácil de ver en cualquier jardín, se trata de una migrante norteamericana a la que el azar y la meteorología suelen traer a menudo a nuestras islas.

Reptiles de La Palma

REPTILES

El lagarto tizón de La Palma (Gallotia galloti palmae) ejemplifica a la perfección la engañosa simplicidad de nuestra fauna. De apariencia vulgar, este endemismo palmero es en realidad una pieza clave del ecosistema insular, imprescindible por ejemplo en la supervivencia de casi todas las aves rapaces y carroñeras. Oportunista por excelencia, habita todo tipo de ambientes, desde el nivel del mar hasta las cumbres más altas, aunque prefiere las zonas de cultivo con un alto grado de insolación. Los machos adultos desarrollan una llamativa mancha azulada en la parte inferior del cuello, lo que justifica su popular nombre de barba azules.
El segundo gran representante del grupo es la salamandra o perenquén (Tarentola delalandii), cuya distribución en Canarias se limita a las islas de La Palma y Tenerife. Se trata de un abundante insectívoro, de la familia de los geckos y cuya distribución preferente se encuentra por debajo de los 500 metros de altura. Convive razonablemente bien con los asentamientos humanos, aunque se ha comprobado que la progresiva urbanización de las costas juega en su contra. Finalmente, a falta de cualquier tipo de serpientes, cerramos este apartado con dos especies de ranas: Hyla arborea (ranita de San Antonio) e Hyla meridionalis (ranita meridional, considerada especie invasora). Ambas viven en los ambientes húmedos de la isla. Es frecuente observarla en acequias, tanques y barrancos, sobre todo en la mitad septentrional. No obstante, para disgusto de los vecinos, se hace notar sobre todo por la noche.

Aves de La Palma

AVES
El ave palmera por excelencia es la graja (Pyrrhocorax pyrrhocorax barbarus, subespecie de la chova piquirroja peninsular). Acrobática y comunicativa, sus graznidos pueden oírse en casi cualquier rincón de la isla, aunque prefiere las zonas de cultivo. Se ha comprobado que en el pasado colonizó también otras islas, pero en la actualidad sólo sobrevive en La Palma. Algo más distribuida está la aguililla (Buteo buteo insularum, subespecie del ratonero común). Con más de medio metro de envergadura, es la mayor de nuestras rapaces. Este grupo lo completan el abundante cernícalo (Falco tinnunculus canariensis) y el gavilán (Accipiter nisus, un elegante ornitófago que rara vez abandona los bosques). Por la noche actúan también el búho chico o coruja (Asio otus) y la lechuza común (Tyto alba).
Entre los pájaros de menor tamaño, empezaremos por destacar al canario, símbolo de nuestra región. La sonoridad del Serinus canarius ha condenado a la cautividad a sus primos domésticos, aunque cualquiera que haya tenido la suerte de oírlo en estado salvaje coincidirá en que le sienta bien la libertad. Habita las zonas de medianías, en bandadas mixtas que incluyen ejemplares de pardillo (Carduelis cannabina). En espacios abiertos, es posible observar también las tres especies de currucas (cabecinegra, capirotada y tomillera), el mosquitero canario (Phylloscopus canariensis) y el más escaso jilguero (Carduelis carduelis). Mientras, en los bosques, el protagonismo favorece a las subespecies palmeras del pinzón ( Fringilla coelebs palmae ) y el herrerillo (Parus caeruleus palmensis), que comparten vecindad con el petirrojo (Erithacus rubecula), el mirlo (Turdus merula cabrerae) y el reyezuelo (Regulus teneriffae).
Finalmente, aunque desde luego no menos importante, en La Palma encontramos también dos de las poblaciones más representativas de las dos especies de palomas de la laurisilva. La rabiche (Columba junoniae) y la turqué (Columba bollii), están bastante amenazadas por las alteraciones en su hábitat, aunque en La Palma la situación es relativamente favorable con respecto a otras islas. Ambas comparten hábitat de nidificación con la pardela pichoneta (Puffinus puffinus) que es sin embargo una de nuestras aves marinas más significativas (junto con la pardela cenicienta, la gaviota patiamarilla, el paíño común o el petrel de Bulwer).

Fauna terrestre de La Palma

 

Mamíferos


Los únicos mamíferos endémicos tienen alas, son nocturnos y soportan una leyenda negra absolutamente inmerecida. El murciélago de Madeira (Pipistrellus maderiensis) y el orejudo canario (Plecotus teneriffae) son los dos principales representantes de un orden que no tiene nada que ver con los chupasangres de Transilvania.
Ambos son insectívoros y encontrárselos es más una suerte que una señal de malos augurios (soportan muy mal la contaminación, por lo que su presencia es síntoma de un ecosistema limpio). El resto de mamíferos son introducidos y en líneas generales han traído más problemas que beneficios. Es el caso del conejo (Oryctolagus cuniculus), de la rata negra (Rattus rattus), del ratón común ( Mus musculus ) y del arrui (Ammotragus lervia, un rumiante africano introducido para la caza mayor en el Parque Nacional de La Caldera de Taburiente)

Fauna de La Palma

Los reptiles de La Palma están representados por dos especies, ambas endémicas de Canarias, un perenquén (Tarentola delalandii) y un lagarto (Gallotia galloti).
La avifauna de la isla de La Palma está compuesta por unas 43 especies nidificantes, lo que constituye un 49,4 % de las aves presentes en el archipiélago canario, estimadas aproximadamente en unas 87 especies. En la isla encontramos la Paloma Turqué y la Paloma Rabiche como especies endémicas. Además, se han detectado al menos unas 85 especies de aves migrantes que llegan a la isla en su mayor parte de forma accidental, desviadas de su ruta de migración habitual.
Otra de las aves más características de la isla de La Palma, es la Chova Piquirroja o Graja. Son aves gregarias y forman grupos de hasta 500 individuos, sobre todo durante el período de alimentación, en los dormideros y en las colonias de cría. Ocupa todos los hábitats; se distribuye desde la costa hasta la alta montaña y es frecuente observarla en el Roque de los Muchachos a 2.426 metros s.n.m. El otro ejemplo de córvido presente en la isla es el Cuervo.
A pesar de que las especies hasta ahora descritas son las más conocidas, existen otras cuya presencia en la isla es muy importante e interesante. La Pardela Pichoneta, ave marina, el Halcón de Berbería, una rapaz, el Alcaraván, el Triguero o el Gorrión Chillón, el Cernícalo Vulgar, el Gavilán y el Ratonero Común y el Búho Chico, la única rapaz nocturna nidificante en La Palma.
Dentro del grupo de las aves marinas está la Pardela Cenicienta, el Petrel de Bulwer o la Pardela Pichoneta, con la probabilidad de que también nidifique la Pardela Chica, la Gaviota Patiamarilla, el Charrán Común y el Charrán Rosado.
Las aves canoras y de pequeño tamaño se encuentran ampliamente distribuidas en la isla. Probablemente uno de los pájaros más abundantes en La Palma sea el Mosquitero Común u Hornero, llamado así por que su nido se asemeja a un horno de leña. También está el Reyezuelo Sencillo, característico de zonas boscosas de pinar y, en menor medida, laurisilva, la Curruca Cabecinegra, la Curruca Tomillera y la Curruca Capirotada, el Mirlo Común, el Canario, el Bisbita Caminero y el Vencejo Unicolor, estos últimos sendos endemismos a nivel macaronésico.
El último grupo de animales que forman la fauna de la isla son los mamíferos. De los que han sobrevivido hasta la actualidad, los murciélagos son los únicos mamíferos autóctonos que podemos observar en la isla. Éstos son: el Orejudo Canario, el Murciélago Rabudo, el Nóctulo Pequeño, el Murciélago de Madeira y el Murciélago Montañero. Con respecto al Murciélago de Bosque.
Por último, existen dos especies de anfibios en Palma, la Ranita Meridional y la Rana Común, pero se trata de especies introducidas en la isla.